Jesús Hernández
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¿Cuánto cuesta una página web en Argentina? Qué define el precio y quién hace cada parte

Qué define cuánto cuesta una página web: el tipo de sitio, el alcance, los costos ocultos y qué hacen el web designer, el web developer y el product owner.

6 min de lectura

«¿Cuánto sale una página web?» es la primera pregunta que me hacen, y la respuesta honesta es «depende», que no le sirve a nadie. Lo útil es saber de qué depende: con eso puedes estimar tu proyecto, entender un presupuesto y comparar dos que parecen iguales. Soy diseñador y desarrollador web en Buenos Aires, y esto es lo que veo detrás de cada presupuesto, proyecto tras proyecto.

Lo más importante, en corto

  • El tipo de web marca el punto de partida. Una landing page es lo más simple; un sitio institucional, una tienda online o una web a medida suman diseño, desarrollo y pruebas.
  • El precio lo mueve el alcance, no la tecnología. Cantidad de páginas, diseño propio o plantilla, quién escribe los textos e integraciones como pagos, reservas o WhatsApp.
  • Detrás de una web hay cuatro roles: web designer, web developer, product designer y product owner. Una agencia los cobra por separado; un freelancer que cubre varios los cobra una vez.
  • El presupuesto no es el costo total. Dominio, hosting, email y mantenimiento se pagan aparte, todos los años.
  • A veces Wix o Tiendanube alcanzan. Si tu negocio no necesita nada propio, una plataforma te ahorra dinero.

Los cuatro tipos de página web

Tipo de web Para quién Qué incluye Qué lo encarece
Landing page Un producto, un servicio o una campaña Una página, formulario o WhatsApp, SEO básico Diseño propio, textos de venta, animaciones
Sitio institucional Empresas, estudios, fundaciones Varias secciones, diseño propio, blog opcional, SEO técnico Cantidad de secciones, idiomas, contenido por producir
Tienda online Venta de productos Catálogo, carrito, pagos con Mercado Pago, envíos Cantidad de productos, medios de pago, logística
Web a medida o producto digital Plataformas, apps web, MVPs Funciones propias, usuarios, paneles, integraciones Cada función nueva, cada integración, cada tipo de usuario

Cuanto más abajo en la tabla, más pesa el trabajo que no se ve: definir qué tiene que hacer la web antes de diseñarla, y probarla antes de publicarla.

Quién hace tu web: web designer, web developer, product designer y product owner

Cuando contratas una web estás pagando el trabajo de varios roles, aunque los haga una sola persona. Saber qué hace cada uno ayuda a entender un presupuesto y a comparar dos que parecen iguales.

  • Web designer (diseñador web). Diseña cómo se ve y cómo se recorre el sitio: estructura de las páginas, tipografía, colores, imágenes y versión móvil. Entrega el diseño en Figma, listo para construir.
  • Web developer (desarrollador web). Convierte ese diseño en un sitio que funciona: código, velocidad de carga, formularios, integraciones y publicación. Un buen web developer también cuida el SEO técnico, para que Google pueda leer y mostrar el sitio.
  • Product designer (diseñador de producto). Va un paso antes del diseño visual: entiende quién va a usar la web y qué tiene que lograr, y define los flujos. En una landing es una tarde de trabajo; en una plataforma, es la mitad del proyecto.
  • Product owner. Decide qué entra y qué no, en qué orden y cuándo algo está terminado. En un proyecto chico ese rol lo comparten el cliente y quien hace la web; en uno grande es una persona dedicada. Sin product owner, el alcance crece solo y el presupuesto también.

Una agencia suele cobrar cada rol por separado, más las reuniones para coordinarlos. Yo trabajo como product designer, web designer y web developer a la vez, y defino el alcance junto al cliente. Por eso el diseño que se aprueba es el que se publica, y no hay costo de pasar el proyecto de un equipo a otro.

Qué hace que el precio suba o baje

  1. Cantidad de páginas y secciones. No es lo mismo una página que diez, pero tampoco es lineal: la primera es la más cara, porque ahí se define el diseño de todo el sitio.
  2. Diseño propio o plantilla. Una plantilla abarata; un diseño propio hace que tu marca no se parezca a la de la competencia.
  3. Quién pone los textos y las fotos. Si llegan listos, el proyecto avanza rápido. Si hay que escribirlos o producirlos, es trabajo extra y conviene presupuestarlo desde el principio.
  4. Integraciones. WhatsApp y un formulario son simples. Pagos, reservas, turnos o un panel para editar contenido suman días de desarrollo.
  5. Idiomas. Cada idioma es casi otra web para mantener: textos, URLs y SEO propios.
  6. SEO. Que Google pueda indexar el sitio debería venir incluido. Trabajar para aparecer en búsquedas concretas, con contenido y estrategia, es otro servicio.

Costos que no siempre aparecen en el presupuesto

  • Dominio. Un .com.ar se registra en NIC Argentina y un .com en cualquier registrador. Se renueva todos los años.
  • Hosting. Dónde vive la web. Un sitio institucional necesita poco; una tienda o una plataforma, bastante más.
  • Email profesional. nombre@tunegocio.com no viene con la web: se contrata aparte, por usuario.
  • Mantenimiento. Actualizaciones, copias de seguridad y cambios chicos. Pregunta si está incluido y por cuánto tiempo.
  • Cambios después del lanzamiento. Pregunta cuántas rondas de cambios incluye el presupuesto y cuánto cuestan las que vengan después.

¿Wix, Tiendanube o una web a medida?

Una plataforma como Wix, Squarespace o Tiendanube conviene si:

  • necesitas estar online rápido y con poco presupuesto;
  • tu web es una vidriera simple y vas a editarla tú;
  • una plantilla te alcanza para diferenciarte.

Una web a medida conviene si:

  • tu negocio necesita algo que una plantilla no hace (precios en dos monedas, reservas propias, un flujo distinto);
  • quieres aparecer en Google con tu propio contenido y una velocidad de carga de verdad;
  • no quieres depender de una plataforma que te cobra todos los meses y es dueña de tu sitio.

Si dudas, empieza por la plataforma. Cuando te quede chica, sabrás exactamente qué necesitas de una web a medida, y ese presupuesto será mucho más preciso.

Dos ejemplos reales

Fundación Pataro: un sitio institucional hecho para ser encontrado. La Fundación Patricio Pataro trabaja en formación médica, investigación y gestión sanitaria, y tiene seis programas para públicos distintos. Diseñé el sitio, lo desarrollé, lo probé y lo publiqué, con una estructura pensada para que cada programa aparezca en Google por su cuenta. Ver el caso completo.

Ristario: de la marca a la web en producción. Ristario es un menú QR gratuito para restaurantes de Venezuela, con precios en bolívares y dólares a la tasa BCV y pedidos por WhatsApp. Hice la identidad de marca, el sistema de diseño y la web en Next.js, sin pasarle el proyecto a nadie en el medio. Ver el caso completo.

Los dos son sitios con diseño propio, pero con alcances muy distintos: Ristario incluía crear la marca desde cero; Pataro, ordenar seis programas para que cada uno se encuentre por separado. Por eso dos webs que se ven parecidas pueden tener presupuestos distintos.

Cómo leer un presupuesto de página web

Antes de aceptar un presupuesto, fíjate que diga:

  • qué páginas y funciones incluye, una por una;
  • cuántas rondas de cambios entran en el precio;
  • a nombre de quién quedan el dominio, el hosting y el código (tienen que quedar a tu nombre);
  • los plazos y qué pasa si se atrasa alguna de las partes;
  • qué pasa después del lanzamiento: soporte, mantenimiento y su costo.

Si dos presupuestos tienen precios muy distintos, casi siempre es porque incluyen cosas distintas. Esta lista sirve para compararlos.

¿Quieres saber cuánto costaría tu web?

Cuéntame qué necesitas y te paso un presupuesto cerrado, con todo lo de la lista anterior por escrito. Puedes ver qué hago y cómo trabajo en servicios.